En la Fundación Concilia by Baby Essentials no solo nos preocupa la conciliación de la vida familiar y laboral o la integración laboral de personas con discapacidad. En nuestro blog también te damos consejos que te pueden ayudar en tu labor como madre o padre. Consejos sobre la maternidad, lactancia, alimentación de los bebés, sus necesidades emocionales, etc.

Hoy vamos a ofrecer cinco consejos sobre cómo debemos gestionar una rabieta de nuestros pequeños. Son consejos que en ocasiones podrás aplicar o no, pero que pueden ayudarte en líneas generales a resolver muchas rabietas de tu hijo o hija.

Pasos a seguir:

1) Las rabietas son, en la mayoría de casos, ocasionadas por la frustración o el miedo: un mal resultado, una mala acción, etc. Por ello, en primer lugar es fundamental conocer los motivos verdaderos de su enfado para poder solucionarlos o mitigarlos. Sin ir más lejos, cuántas veces hemos dicho ‘ah, era eso’ cuando hemos descubierto los motivos reales del enfado de nuestros hijos.

2) Empatiza con él. Aunque estemos enfadados con ellos por su mala reacción, debemos esforzarnos por empatizar con él (más tarde le haremos ver que su reacción ha sido desproporcionada). Si le hacemos ver que entendemos su enfado, será el primer paso para calmarlo. Para lograrlo, ayúdate de las miradas y el lenguaje corporal (caricias, contacto, gestos…), a veces, estas herramientas son más útiles que cualquier palabra.

3) Tras empatizar con él y comprender los motivos de su enfado, debemos lograr que entienda que esa no es la forma de actuar y que su reacción ha sido desproporcionada. Para ello, es fundamental realizar eficazmente los dos puntos anteriores.

4) Ofrece una solución a su problema. Quizás sea restarle importancia, buscar un diálogo o realizar una acción concreta. No pretendas que la haga al momento, dale su tiempo y no se la impongas.

5) Cuando pasen unos minutos y se haya calmado, refuerza tu intención en que aplique solución a su problema.

¿Y si la rabieta es en público?

Muchos padres hemos sentido incomodidad cuando nuestro pequeño ha tenido una rabieta en público: en un parque, restaurante, etc. Sin embargo, no debemos mostrar esa incomodidad porque si nuestro hijo lo detecta, puede aprovecharlo en su contra.

Además, debemos ser firmes y no ofrecerle premios o recompensas cuando nuestro hijo termina su rabieta. Si comprende la situación y que su reacción ha sido desproporcionada, perfecto. Sin embargo, no debemos premiarle por que recapacite y se dé cuenta de ello. Es decir, si nuestro hijo se enfada porque le hemos dicho que no vamos al parque, cuando cese su enfado no tenemos que llevarlo al parque como premio, ya que sus rabietas no tienen que influir en la agenda marcada ni en nuestras decisiones.

La autogestión a largo plazo

El objetivo a largo plazo es que tu hijo sepa gestionar estas rabietas por sí mismo, y saber cuál es la solución que debe adoptar. Como hemos dicho anteriormente, nuestros hijos no tienen unas instrucciones de uso ni una guía universal. Cada pequeño es de una forma y nadie mejor que sus padres para saber solucionar los problemas de cada hijo.

Por ello, estos consejos son algunas pautas que ofrecemos desde la Fundación Concilia by Baby Essentials, con el objetivo de que puedas aplicar alguno de estos consejos, o que te sirvan en un futuro.

Tienes más información sobre cómo gestionar una rabieta en blogs especializados como ‘Ser Padres’. También te dejamos dos artículos sobre la gestión de las rabietas y los berrinches, el primero a cargo de la prestigiosa psicóloga Rosa Jové publicado en ‘Crianza Natural’, y el otro elaborado por la psicóloga infantil Penelope Leach en ‘Baby Center’.